Como profesora de ELE me tomo el atrevimiento de soñar e idealizar un espacio en el que confluyen todos mis ideales de estudiante. Para enseñar quisiera un espacio cómodo donde sé que aprendería mejor; un espacio amplio donde puedan ocurrir al mismo tiempo diferentes situaciones de aprendizaje. Me encantan los libros y fue lo primero en que pensé, en una biblioteca donde tanto yo como los estudiantes podamos encontrar todo tipo de libros, sentarnos en un cómodo sillón o simplemente en el suelo y leer. Pienso en un lugar más privado donde se podrían reunir estudiantes a discutir ideas sin interrumpir a quienes están afuera. Quisiera un espacio con los recursos digitales abundantes para los chicos y chicas, de tal manera que las dudas se resuelvan los más pronto posible. Y finalmente no puedo dejar de pensar en la idea de que entre más relajados estemos, aprendemos con mucha facilidad; por eso una buena película o un cortometraje, tipo teatro de cine, no podría faltar. En este espacio confluye todo.
Quiero resaltar y quedarme con algo que aprendí en clase " una buena gestión del tiempo y del espacio en el aula de idiomas contribuye a mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje, concretamente en lo que se refiere al desarrollo socioafectivo y cognitivo de los estudiantes. No cabe duda de que una flexibilidad y una variedad de tiempos y de espacios atenderá mucho mejor a la diversidad de estilos y a las preferencias de aprendizaje representadas en el aula."
