miércoles, 9 de septiembre de 2020

¿Bueno o malo?

A lo largo de estas dos semanas hemos estado discutiendo y reflexionando sobre la tarea docente. Específicamente, hicimos un repaso sobre esas cualidades de un profesor; aquellas que lo hacen "bueno" o "malo". Y sin embargo, ¿cómo hacer esta clasificación? En realidad, ¿se puede hacer un juicio de quién es un "buen" o "mal" profesor? 

No pretendo, por ningún motivo, pensar en este tipo de juicios. Aun así, estas preguntas me llevan a  pensar precisamente en si las hago o no. En otras palabras, me lleva a la reflexión. Como docente en preparación (que nunca termina), una de las mayores muestras de que hay un deseo por hacer bien esta labor es la autoevaluación. Pero, como he visto, no es muy fácil. Mirarse a uno mismo con el propósito de verificar qué hago bien, qué puedo y debo mejorar, exige una buena dosis de humildad

No a muchos profesores se les facilita aceptar que no están enseñando de una manera acorde a las necesidades de los estudiantes y, en consecuencia, se quedan en aquella zona de confort afirmando que los estudiantes no aprenden porque no quieren o porque son unos flojos. 

En oposición, aquel profesor que asume su papel crítica y constructivamente, se caracteriza por hacer esfuerzos para ayudar a los alumnos. Una acción loable. Y el primer paso, como ya lo mencioné, es mirarse a sí mismo. Me llamó la atención la etimología de la palabra docente que vimos hoy: "el/la que da luz". ¡Qué maravilloso!

Quiero ver esta luz que ilumina como una fuente de iluminación, valga la redundancia, a sí mismo. Como futura profesora de ELE, sé que constantemente tendré que aprender, comprender y descubrirme; preguntarme;  ponerme en los zapatos del estudiante; ser objetiva; ser subjetiva; pensar y repensar; sacrificar tiempo libre; autocriticarme; planear y replanear. Y algo que es aún más difícil, aceptar las críticas de otros.

"Los profesores deben convertirse en profesionales reflexivos, esto es, deben supeditar su práctica profesional diaria a una reflexión crítica continuada, y clarificar su propia visión del mundo por medio de dicho análisis" (1999)

Williams, M. y Burden, R. (1999): «¿Qué aportan los profesores al proceso de enseñanza-aprendizaje» en Williams, M. y Burden, R. (ed.): Psicología para profesores de idiomas. Enfoque del constructivismo social. Cambridge, Cambridge University Press.





Comparto esta fotografía de una de mis clases fuera del salón. Los estudiantes pueden sentirse más cómodos en otros ambientes. Puede que no sean los más convencionales, pero definitivamente, se les ve muy animados y decididos a aprender.

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